La tendencia a cambiar denominaciones de lugares por otros políticamente correctos está alcanzando unas cotas insuperables. Se empezó cambiando el nombre a los manicomios por "centros de tratamiento mental" y hemos terminado llamando a la perrera municipal "Centro Zoosanitario Municipal".
Y no es que en el primero no sigan ingresando a personas con problemas mentales o en el segundo hayan terminando con las inyecciones letales diarias...
Y no es que en el primero no sigan ingresando a personas con problemas mentales o en el segundo hayan terminando con las inyecciones letales diarias...
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