Tras un camino un tanto complicado, no sólo por el desnivel que había sino por los toros que se situaban en medio de la calzada, en el que nos perdimos en par de ocasiones llegamos a la ciudad-santuario por excelencia de la Bética romana.
A pesar de haber escuchado múltiples referencias a dicha ciudad, la monumentalidad de los restos es tal que parece que nos encontrábamos en medio del Yucatán, viendo los restos de las pirámides mayas y rodeados de selva.
A pesar de haber escuchado múltiples referencias a dicha ciudad, la monumentalidad de los restos es tal que parece que nos encontrábamos en medio del Yucatán, viendo los restos de las pirámides mayas y rodeados de selva.
Exageraciones aparte, el lugar es espectacular y digno de ser visitado no sólo por haber sido una ciudad religiosa importante en época romana sino también por las vistas que se pueden obtener desde lo alto del santuario.
No obstante, se echaban en falta paneles informativos, guías de la zona y mejoras en el acceso. Espero que pronto esto se pueda solucionar.
1 comentarios:
Las fotos, muy bonitas, invitan a la excursion de esa zona.
Cuantos sitios por ver que desconocemos la mayoria y que estan tan cerca.
Un beso
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